Jueves, 06 Marzo 2014 23:50

14. Calles de luna, gente sin fortuna y sin amor*

Escrito por 

Ni el tren ni Hombre Harapiento que Supera mi Edad están ya, y yo corriendo a lo largo del andén. ¿Por qué?

Nuevo mensaje de Ella. Y ahora sí que es clara como el día que ya no vivo; clara como el agua que no bebo; clara como se debe que no debo. ¿Por qué?

-    Son las 19:25, te espero en la esquina de casa y... y... y?

¿Y? Y que corro ahora, Ella querida, hacia tu, nuestro, mi encuentro: no sos, somos, soy nada sin mí, nosotros, vos. ¿Por qué?

Basta. Ser cursi me da asco.

Recorrer a los saltos la suma del andén y media cuadra hasta la parada del colectivo que me destina al encuentro con Ella resulta en una agitación cardíaca severa: o comienzo a ejercitar mi cuerpo en cualquier gimnasio (buena muerte) o sigo calmando mi ansiedad fumando cigarrillos como un condenado (mala muerte). Prendo un cigarrillo. Prefiero una mente sana en un cuerpo destrozado.

Los minutos pasan, el colectivo no se presenta y en el largo asiento de la parada Señorita Que Posee Una Bolsa con Moño riñe con Novio Con Pecas y Flequillo Atolondrado al mismo tiempo que, codo a codo, Amante Exhibicionista Varón y Amante Exhibicionista Mujer se besan apasionadamente y juegan con sus partes pudendas sin reparo alguno. Destruyendo y construyendo cariño en dos metros cuadrados, esos no sé qué que qué sé yo que tienen las ciudades.

Me estalla el cerebro. No espero más, mejor subo a aquel taxi.

Que hola, que buenas noches, que a tal intersección de calles, que ya mismo, que estoy con un poco de prisa, que no por mucho madrugar amanece más temprano, que entonces estoy sonámbulo, que jajjaajajaaaaj, que ummmf, que hoy es un día especial y nada puede salir mal, que no lo sé porque no soy futurólogo, que sí jovencito, que Taxista Pelado Sentimental sin tapujos me cuenta que

-    Soy padre. Sí, soy padre. Jovencito, sé que no es una sorpresa para usted, estoy en una edad más que avanzada para ser padre. Pero qué padre. Hoy me encuentro con mi hijo. Tampoco es una novedad: generalmente un padre se comunica, de la forma que sea, con su hijo. La cosa es que no conozco a mi hijo, jamás de los jamases le vi la cara. Yo no soy de acá… Bueno, sí, soy de acá, pero no de acá. Usted me entiende. Bien. Cuestión que, bueno, esta semana quien es la madre de este muchacho que es mi hijo se encuentra con la prima de la sobrina de la tía de la abuela de vaya a saber uno que familiar mío, consigue mi teléfono, me llama y me dice que tengo un hijo. ¿Un hijo yo? Sí, un hijo vos, reafirma. Y que me va a pasar el número de teléfono del chico para que lo llame. Y lo hace y llamo. Jovencito, en unas horas me encuentro con él: su novia viaja vaya a no sé cuál destino y oficio de chofer-padre para ellos. De allí supongo que nos iremos a cenar, a hablar, a vivir. Tengo un nudo en la garganta… lo único que quiero hacer es…
-    DETÉNGASE, Y YA.

La acción de los neumáticos en el pavimento se asemeja a las garras de un halcón atravesando a su presa. No me importa el mar de bocinazos que crearon los automovilistas relegados, no me importa tener que caminar las dos cuadras restantes para no llegar tarde (o más tarde) a mi idílica reunión con Ella, no me importa que el efecto de la anestesia sobre la extracción de la muela ya esté en las últimas: bajo rodeando el taxi, abro la puerta de Taxista Pelado Sentimental, lo invito a incorporarse y mirándolo profundamente a los ojos le digo que

-    … lo único que quiere hacer es llorar de alegría.

Un abrazo, un gracias y un sí, hoy es un día especial Taxista Pelado Sentimental, nada puede salir mal.

*Dedicado a mi gran amiga Carolinares.

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