Martes, 06 Octubre 2015 12:43

20. Un juramento, una mano levantada.

Escrito por 

¿Y las conejas negras? ¿Y Objeto Acuoso A Causa del Llanto? ¿Y Amigo Salvador que Vuela en una Nube? ¿Y yo?

Hagamos el juego de parejas: las primeras dos preguntas no las puedo responder, las segundas dos sí.

Amigo Salvador que Vuela en una Nube me acompaña hacia el afuera, semi abrazado, semi suelto. Un poco preso, un poco libre, sigo con los interminables

-    Mmmutsas glaetiaieas

mientras Amigo Salvador que Vuela en una Nube le sonríe a Seguridad Gigante de la Discoteca. Bah, eso creo. Es una sonrisa con bronca, una mueca tan bondadosa como malvada. Esa oscilación de sentimientos se define con un simple

-    JAJAAJAJJJAJAAJJ, ¡LA PUTA QUE TE PARIÓ!

que grita contra viento y marea mientras acomoda mi campera sobre mis hombros.

Nos detenemos en la vereda y giramos. Es todo muy veloz, no distingo si nos dirigimos al norte o al sur, al este o al oeste. Amigo Salvador que Vuela en una Nube recorre unos metros a mi lado, me empuja contra la primera pared que se hace presente y apuntándome con el dedo comienza con

-    TE ODIO.

siguiendo con un

-    ES MI CUMPLEAÑOS, IMBÉCIL.

cerrando sutilmente a través de un

-    TOMÁ AGUA, BAJÁ LA DEMENCIA Y ANDATE A TU CASA.

Certeza, excusa, recomendación. Hipótesis, contrahipótesis, desarrollo. Comienzo, nudo, desenlace. Estos juegos triangulares terminan de definirse con el movimiento de mis ojos de manera mecánica: cara de Amigo Salvador que Vuela en una Nube, dedo inquisidor, botella de agua; cara de Amigo Salvador que Vuela en una Nube, dedo inquisidor, botella de agua; cara de Amigo Salvador que Vuela en una Nube, dedo inquisidor, botella de agua.

Sorbo media botella de agua, Amigo Salvador que Vuela en una Nube se aleja de mí y noto la vuelta hacia su primer disfraz, el de Amigo Cumpleañero y Salidor Fuerte. ¿Amigo Cumpleañero y Salidor Fuerte? ¡Momento!

-    ¡AMIGO CUMPLEAÑERO Y SALIDOR FUERTE!

Intento seguirlo, llorarle, disculparme. Intento, es así: mis piernas echaron raíces sobre las baldosas. ¿El agua hizo que el efecto pase de mi cerebro a mis miembros inferiores? Tan incomprobable como cierto.

Vamos vamos vamos, una pierna primero, la otra luego. Va queriendo, bien, un poco más rápido. Der…echa… ufff…. Izquier… da… madre. Paso delante de la entrada de la discoteca en la que Amigo Cumpleañero y Salidor Fuerte sigue festejando con gente hecha y derecha. Persiana baja. ¿Persiana baja? El líquido ingerido recientemente liberó mis miembros superiores de los efectos de las moléculas bioactivas encapsuladas. O sea: estoy libre de estupefacientes retardantes en mis brazos y golpeo con mucha fuerza la chapa. Una, dos, mil veces al grito de

-    ¡ABRAN!

La puerta que forma parte de la persiana se abre y sale una cabeza. No no no, no sale un cuerpo, un cuello y una cabeza: SOLO UNA CABEZA. Seguridad Gigante de la Discoteca y su mega testa poseedora de corte a la media americana. Horrible.

Cigarrillo en boca, Seguridad Gigante de la Discoteca exhala humo y un

-    Fiesta privada.

acompañado por el cierre de la pequeña abertura, impidiendo mi ingreso. ¿Fiesta privada? Fiesta privada las pelotas. Ingiero más líquido, más libertad de movimiento en mis miembros superiores, más golpes en la persiana.

-    ¡ABRAN!

Nuevamente el importantísimo cráneo con ese detestable corte de pelo se hace presente a través de la entrada. Seguridad Gigante de la Discoteca no conserva ya el cigarrillo, tampoco los modales.

-    Andate antes que te pegue, y mucho.

Silencio. Me detengo. Veo ahora cómo esa semejante testa se aleja de la puerta sin siquiera entornarla, se pierde en la oscuridad y cruza palabras, risas y afirmaciones con cierto interlocutor al que no reconozco, luego descifro, por último suplico: Amigo Cumpleañero y Salidor Fuerte.

-    ¡AMIGO CUMPLEAÑERO Y SALIDOR FUERTE!

Seguridad Gigante de la Discoteca y su mollera se presentan al segundo obstruyendo nuevamente el hueco. Sintetiza nuestra comunicación con un seco 

-    Chau.

y golpea chapa con chapa, puerta contra persiana con las yemas de los dedos, las mismas  en las que veo cierta agitación de una cantidad de billetes. De tal manera que, sí, es el final. ¿Es el final?

Tan sólo un martillo neumático puede llegar a igualar el repiqueteo de mis nudillos contra las chapas de la persiana. Tac tac tac, ABRAN ABRAN ABRAN. Nada me hace entrar en razón, ni siquiera el violento golpe de mi reloj pulsera contra el suelo, el mismo que marca las 01:48 antes de detenerse para siempre, la perfecta demostración de la pérdida de lo material frente al regocijo anímico, la derrota del fetiche frente al sentimiento, bla bla bla, tac tac tac, ABRAN ABRAN ABRAN.

Y entonces, el no milagro: la puerta se abre repentinamente y me empuja hacia atrás. Pero mi cuerpo sigue dividido en dos: una cosa soy cintura arriba, otra cintura abajo. Mis piernas siguen emulando macetas de y conteniendo concreto, por lo cual solamente mi torso deja la posición erguida.

Fuerza centrífuga, movimiento de vaivén, en forma de resorte de carne y hueso: no caigo de espaldas, vuelvo a la posición anterior, aunque empujado con violencia, atravesando los límites, golpeándome severamente la frente con el filo de abertura.

Y la sangre que ahora corre alrededor de mis ojos y a lo lo largo y ancho de mi nariz; y mis piernas-macetas-de-y-conteniendo-concreto que ahora se vuelven puñados de arena; y abrazar la vereda con la espalda; y escuchar un extraño:

-    ¡Pibe! ¡Pibe! ¡Pibe! ¿Estás bien?

Leído 7603 veces

Afiche cap.20

Capítulos