Jueves, 19 Septiembre 2013 19:49

11. ¿Queres ser policia? Yo no.

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Odontólogo Severo sonríe. Odontólogo Severo estrecha su blandengue mano derecha contra la mía. Odontólogo Severo, al mismo tiempo que invita a retirarme, me alcanza una receta médica y la precisa indicación, escrita también, que mejor no fumar durante el lapso de una hora a causa de la tan reciente extracción.

Chau Odontólogo Severo, siga discutiendo con su padre, siga sin prestarle atención a sus pacientes, siga calmando dolores de la manera más dolorosa posible. Chau Secretaria de Pelo Atado en Rodete, siga sonriendo falsamente, siga sirviendo exquisitos cafés, siga permitiendo que la sala de espera sea la sala del abuso al menor. Chau Recepcionista Joven Entrada en Kilos y Desaliñada, siga con sus maratónicas charlas telefónicas, siga envidiando a sus amigas, siga mintiéndole a sus superiores.

Toda ley se rompe, yo la enciendo: ni bien piso la vereda de la urgencia odontológica el primer cigarrillo post intervención quirúrgica bucal despide humo a más no poder.

Recuerdo bien: a tres cuadras se encuentra la farmacia más cercana. Bah, más que farmacia, superfarmacia: un laberinto casi infinito de estanterías que me, te, le, nos, les ofrece productos que prometen desde belleza facial hasta cuidado capilar sin olvidar, claro está, la tan tristemente célebre tonificación física indiscriminada.

Con un pie fuera y otro dentro del negocio me propongo terminar el cigarrillo de una sola aspirada, cosa que no logro, pero que me hace sentir menos culpable.

Diferentes formas de ser paciente hoy: primero frente al dolor, luego frente a Odontólogo Severo, ahora frente a una larga fila de ancianas y ancianos que son atendidos minuciosamente por Cajera Petisa y de Buenos Tratos hacia la Tercera Edad.

Ordenar, pagar y recibir los tan ansiados medicamentos: ser mayor y comprar anhelos de satisfacción a muy corto plazo es el destino de todo ser humano. 

Pero no, no no no, no quiero ser paciente aquí y ahora. Mejor sentirme como pez en el agua de los objetos de la exaltación de la apariencia. Pasillo 1: ah, bien, con este desodorante para los pies mi andar será tanto sereno como aplomado; qué interesante. Pasillo 2: mmm, genial, con este jabón mi piel será más tersa; muy oportuno. Góndola 3: ajá, excelente, con este perfume mi apariencia será más atractiva; tal vez me haga falta.

Sin más, sin menos, mi deslizamiento pasa a ser el de un pingüino empetrolado a través de un océano de miradas intimidatorias. Ta te ti, mala suerte para mí, para ti, para usted, para todos: a la manera de una cámara de vigilancia multiangular, Guardia Fornido y de Mal Talante fiscaliza, desde su privilegiada posición al lado de la puerta que se encuentra en la esquina posterior izquierda del salón, uno y cada uno de los eventos que se cumplen. Su paneo, incansable sobre todos los protagonistas: tomo un envase cilíndrico y azul, leo su dorso / Cajera Petisa y de Buenos Tratos hacia la Tercera Edad da media vuelta y, ya de puntas de pié, toma un casi inalcanzable medicamento de caja amarilla / Anciana con Ruleros se abanica a pesar del frío y resopla / Cajera Petisa y de Buenos Tratos hacia la Tercera Edad acomoda su cuerpo frente a la caja registradora / dejo el envase cilíndrico y azul para acercarme a uno rectangular y naranja / Cajera Petisa y de Buenos Tratos hacia la Tercera Edad dirige su vista hacia el Anciano Cliente Casual / Anciano con Bastón y Boina, sin moverse de su lugar, lleva hacia la luz artificial el papel que posee en su mano libre y frunce el ceño tratando de entender vaya uno a saber qué / Cajera Petisa y de Buenos Tratos hacia la Tercera Edad recibe el dinero de Anciano Cliente Casual / estudio el peso del envase rectangular y naranja agitándolo de manera muy sutil, vuelvo a dejarlo en su lugar, me dirijo hacia la cola / Cajera Petisa y de Buenos Tratos hacia la Tercera Edad entrega el vuelto de la compra a Anciano Cliente Casual y sonríe modosamente / Ancianas de Polleras Largas y Medias Grises no dejan de opinar sobre el clima y lo difíciles que son los jóvenes de hoy día / Cajera Petisa y de Buenos Tratos hacia la Tercera Edad acompaña el retiro de Anciano Cliente Casual con su mirada / Cajera Petisa y de Buenos Tratos hacia la Tercera Edad cruza sus ojos con los de Guardia Fornido y de Mal Talante / Cajera Petisa y de Buenos Tratos hacia la Tercera Edad se ilumina para Guardia Fornido y de Mal Talante, pero esta vez de manera más profunda, reluciendo su perfecta dentadura.

La cámara detiene el movimiento de paneo, cierra su ángulo, enfoca su lente: Guardia Fornido y de Mal Talante desea fervientemente a Cajera Petisa y de Buenos Tratos hacia la Tercera Edad, no esquiva su mirada, esboza una mueca de alegría.

Todo orden se cae, yo lo empujo: Guardia Fornido y de Mal Talante es oscuro, soberbio y prepotente, no merece amar, querer, ni siquiera desear a Cajera Petisa y de Buenos Tratos hacia la Tercera Edad.

¿Querías ley y orden, Guardia Fornido y de Mal Talante? Bueno, acá tenés libre albedrío y caos.

Ya esperando mi turno para ser atendido agradezco que Ella me llame al teléfono celular, el mismo que marca que son las 16:25. Un poco de sordera falsa nunca viene mal.

-    Hola.
-    Hola, ¿cómo estás?
-    HOLA, HOLA, NO TE ESCUCHO.
-    ¿No me escuchás?
-    HOLA, HOLA, HOLA.

Guardia Fornido y de Mal Talante despierta de su idilio, se acerca y, sin dejar de contemplar a Cajera Petisa y de Buenos Tratos hacia la Tercera Edad, recomienda.

-    Señor, puede bajar la voz no hace falta…
-    Un segundo, Guardia Fornido y de Mal Talante. / NO TE ENTIENDO.
-    ¿ME ESCUCHÁS AHORA?
-    Señor, le repito que…
-    Un segundo, por favor. / UN POCO, DECIME, ¿HOLA?
-    ¿CON QUIÉN HABLÁS? ¿VAS A VENIR HOY? NO TENGO UN BUEN DÍA.

Guardia Fornido y de Mal Talante se yergue en cólera, se olvida por completo de Cajera Petisa y de Buenos Tratos hacia la Tercera Edad, impone.

-    SEÑOR, EL TONO.
-    NO ME IMPORTA NADA. ¿NO VES QUE ESTOY HABLANDO? / VOY, VOY, ESTÁ LINDO EL DÍA, ES VERDAD, HAY SOL.
-    ¿QUÉ? ¿NO ME ESCUCHÁS? DIJE QUE NO TENGO UN BUEN DÍA.
-    NO SEA IRRESPETUOSO, SEÑOR.
-    ¿RESPETO? ¿RESPETO A VOS? DEJAME TRANQUILO. / BUENO, BUENO, NOS VEMOS EN UN RATO.
-    BUENO, DALE, ESPERO QUE SEA PARA BIEN.
-    SEÑOR, LE ADVIERTO QUE…
-    ¿A QUIÉN VAS A ADVERTIR? CALMATE UN POCO / CHAU, BESOS.

Finalizan las conversaciones, comienza la acción. Guardia Fornido y de Mal Talante se apea completamente, apoya un dedo inquisidor sobre mi pecho y, cual cisne blanco desplegando sus alas de manera exponencial, ensayo y culmino un vuelo por los aires cayendo de espaldas en el centro del salón.

Como querubines vistiendo pieles gastadas, Anciana con Ruleros, Anciano con Bastón y Boina y  Ancianas de Polleras Largas y Medias Grises me rodean y se dirigen a Guardia Fornido y de Mal Talante con la impunidad que sólo la edad puede atesorar.

-    ¿Qué te pasó, nene? ¿Estás bien?
-    No leo bien lo que dice esta factura. ¿Por qué lo empujó?
-    ¿Qué pasa con la juventud de hoy?
-    Señor, ¿por qué le pegó?
-    Creo que mis anteojos se rompieron.
-    La droga es el peor mal para los jóvenes, ¿no, chicas?
-    A ver nene, te ayudo, incorporate.
-    Voy a tocarlo con el bastón… a ver si está vivo.
-    Del susto se nos cayeron las medias, ¡qué barbaridad!

Ahora la cámara manifiesta el desperfecto propio de cualquier artefacto que no puede procesar toneladas de información: la secuencia Anciana con Ruleros / Anciano con Bastón y Boina / Ancianas de Polleras Largas y Medias Grises se torna frenética para Guardia Fornido y de Mal Talante quien, como salvataje, busca en Cajera Petisa y de Buenos Tratos hacia la Tercera Edad cierta comprensión que nunca se cumple.

Finalmente, los cables se cruzan, empañan paulatinamente la vista, funden en ruido blanco. Puro grito.

-    ¡VIEJOS DE MIERDA, CÁLLENSE!

Silencio absoluto.

Anciana con Ruleros, Anciano con Bastón y Boina y Ancianas de Polleras Largas y Medias Grises se petrifican; Cajera Petisa y de Buenos Tratos hacia la Tercera Edad mira con desprecio a Guardia Fornido y de Mal Talante, rompe en llantos y corre con dirección a la puerta que se encuentra en la esquina posterior izquierda del salón; yo me reincorporo, me hago del medicamento que Odontólogo Severo me recetó y, mientras dejo sobre la caja registradora un monto más alto del valor del producto, me retiro del establecimiento silbando cualquier aria que se reconozca como canto a la victoria. 

Chau Anciana con Ruleros, Anciano con Bastón y Boina y  Ancianas de Polleras Largas y Medias Grises, sigan animando sus cortas vidas. Chau Cajera Petisa y de Buenos Tratos hacia la Tercera Edad, seguí hipnotizando a hombres que no son de tu conveniencia. Chau Guardia Fornido y de Mal Talante, seguí intimidando, cumpliendo tu rol en la sociedad.
-    Hola. Ahora te escucho bien. Estaba en la farmacia. Me extrajeron una muela. Sí… no… no, no, no, no te preocupes, no pasa nada. Claro, había gente hablando muy cerca de mí, por eso no pude seguir lo que me decías. ¿Pasó algo? Ah, está bien. Sí, sí, sí, no hay problema. Estate tranquila. No te preocupes, en un rato nos vemos y me contás bien. Besos.
Hola Ella, en un rato nos encontramos, todo va a salir bien.

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Afiche cap.11

Un Dia De Vida
Diseño de afiche: Arte sin artistas

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